La historia es mejor contada desde un espacio lúdico como un museo

Dentro de las materias que niño y joven estudia en su escuela básica es la historia.

Conocer la historia propia de su país y sobre aquellos hechos importantes que han cambiado el mundo le ofrece un tinte especial a lo que hoy les rodea, por lo que es una pieza importante en su formación.

Conocer hechos, personajes, acontecimientos, qué se creó, qué se derrumbó, etc. es una forma de acercarlos a sus raíces y su entorno.

Y de hecho, hay muchas formas de vivir y aprender la historia y aquí es donde el profesor y el colegio hacen uso de recursos interesantes.

Con el acceso a la tecnología es posible mostrarles un video, una película, un documental o bien, pueden conocer de forma un poco más tácita algunos aspectos y / o lugares.

Esto es lo que puede ofrecer entonces un museo. Un museo es un  espacio lúdico donde la se puede contar de forma singular la historia.

Realizar visitas escolares a estos espacios le puede abrir a un niño un mundo muy diferente a lo que solo vería de forma 2D (un texto con letras y dibujos).

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Con la compañía de un guía, su profesor y muchas mentes curiosas, una visita de esta índole puede resultar interesante.

Y la CDMX se destaca de muchas ciudades al contar con un gran número de museos y muchos de ellos resultan hasta extraños o poco “comunes”.

Y para un niño lo poco común es muy atractivo. Veamos un museo sobre esta vertiente de lo poco común: La Cabeza de Juárez.

La Cabeza de Juárez es un ejemplo expresionista de formato gigante el cual corona un museo dedicado a un querido líder mexicano.

Diseñado en un estilo intencionalmente ilustrativo, la Cabeza de Juárez es un tributo de gran tamaño a uno de los presidentes más queridos de México.

Museo Cabeza de Juárez, Iztapalapa CDMX #UnMinutoDeMéxico

Posted by Sale el Sol on Saturday, November 11, 2017

Construida a mediados de los años 70, el museo y su cabeza icónica se construyeron para reflejar el estilo angular y gráfico de muchos pintores mexicanos.

El arco cuadrado sobre el que descansa la cabeza mide 12 metros de alto y sostiene el museo en sí mismo y está completamente cubierto por un colorido mural.

Los murales tanto dentro como fuera del colosal monumento cuentan la historia de la vida de Benito Juárez, quien fue presidente de México desde 1857 hasta 1872.

Una escalera de caracol te lleva por dentro de la cabeza a una exposición permanente que incluye pinturas de Tamayo, Rivera y Siqueiros, varias banderas, así como una línea de tiempo que representa eventos en México durante la vida de Juárez.

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La cabeza gigante de seis toneladas sobre el museo está construida con varillas y alambres cubiertos con láminas de metal que han envejecido con el tiempo para parecer casi de madera.

La cabeza de Juárez es el centro del turismo en el área, aunque muchos de los lugareños piensan que es simplemente una cabeza gigante.

Este museo se encuentra en la ahora llamada Alcadía de Iztapalapa de la Ciudad de México.

Y puedes llegar muy fácilmente a este singular museo por el metro rumbo a Guelatao. Desde la parada de Guelatao es fácil de encontrar a pie este museo.

Si bien es un museo inusual, estar frente a él, es aún más imponente que solo verlo en fotos.

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